"Ser inmoral es gastar dinero en aburrirse, ser moral es aburrirse gratis"



sábado, 11 de septiembre de 2010

El descanso

Mis muy amados: comienza hoy una etapa de cambios en el portal espiritual. Este sitio que fue creado hace unos pocos años con el fin de compartir todo lo que se aloja en mi interior, lo que sucedía en mi vida, y lo que ha sido de utilidad para mi crecimiento, tiene ya en sí mismo bastante como para que al menos halles un poco de alimento en alguna frase que aquí anide.

Creo que ya he escrito demasiado por el momento, ya he compilado muchos textos sagrados, y es tiempo de darle un descanso a esta mente y a mi ser. Esto en manera alguna significa una despedida. Yo seguiré estando en el mismo sitio. Creo que he dado lo que tenía, y confío en que lo has podido tomar o lo tomarás. Lo cierto es que luego de este tiempo, ha llegado otro tiempo donde el fluir debe llegar más naturalmente aún. No habrá por el momento más reflexiones semanales. Iré incorporando cosas a medida que las sienta. No participaré activamente del foro ni de los chats.

Lo que te estoy pidiendo como ser, es que te adueñes de esta casa en la que he sido siervo, porque no hay otra finalidad. La misión del portal ha sido cumplida, creo, con creces. De la nada, nos hemos encontrado entre hermanos, distantes en el planeta la mayoría de las veces, y cercanísimos en el amor.

Este anuncio es para que no piensen que a Vivekamukti le pasa algo malo que ya no escribe todas las semanas. Sólo entro en otra etapa donde la vida me ha llevado.

Por eso te encomiendo ahora esta tarea, y espero que siempre este sitio traiga alimento. El foro es tuyo, y allí todos los hermanitos de este portal se dan de comer amor, sabiduría y a veces hacen travesuras, como bien debe ser.

Trataré también de descansar un poco de los email, y tenme paciencia y amor si no contesto por este tiempo. Necesito un poco de silencio, un poco de cese de actividades. Todo lo que mi alma pidió respecto a este portal, ha sido consumado.

Sólo me resta agradecerte TODO, absolutamente TODO lo que has hecho viniendo aquí cada vez en busca de lo que tenía que decirte. Agradezco el respeto con que me escuchaste a pesar de mi ignorancia y mis torpezas, rescatando el amor con que te lo decía por sobre las formas de mis palabras.

No te digo adiós, sino hasta pronto. Dejemos que Dios decida cuándo, y allí estaremos de nuevo juntos. Por favor, hazme el honor de disfrutar de esta, tu casa, el portal Espiritual. Te dejo una reflexión de Osho, que espero te guste:


NO SE PUEDE BUSCAR LA VERDAD

23 de Octubre de 1974


LA REALIDAD está justo ahí siempre esperando cerca de tu corazón, cerca de tus ojos, cerca de tus manos. Puedes tocarla, puedes sentirla, puedes vivirla; pero no puedes pensarla. Se puede ver, se puede sentir, se puede tocar; pero no se puede pensar.
Intenta entender la naturaleza del pensamiento. El pensamiento siempre es acerca de, nunca es directo. Puedes ver la realidad, pero si piensas en ella tendrá que ser acerca de y ese «acerca de» es la trampa, porque cuando piensas acerca de algo ya te has alejado de ello. «Acerca de» quiere decir indirectamente. «Acerca de» quiere decir que no verás la flor aquí y ahora, que pensarás acerca de ella, y ese «acerca de» se convertirá en una barrera. A través de este «acerca de» nunca llegarás a esta flor.
Ver es algo directo, tocar es algo directo; pero pensar es algo indirecto. Es por eso que el pensar no toca la realidad. Un amante puede conocer la realidad, hasta un bailarín puede conocerla, un cantante puede sentirla, pero un pensador, sigue sin tocarla.

He oído acerca de un filósofo judío. Él era un campesino ordinario pero muy filosófico. Se llamaba Yossel. Pensaba acerca de todo, como suelen hacer los filósofos. Le era muy difícil hacer nada porque el pensar llenaba todo su tiempo, y cuando por fin estaba listo ya había pasado la oportunidad.
Una vez fue al mercado de una aldea cercana, para vender su trigo. Le dijo a su esposa: «En cuanto haya vendido el trigo, te mandaré un telegrama».
Vendió el trigo obteniendo una gran ganancia, y luego fue a mandar el telegrama; fue a la oficina de correos, relleno el impreso de envío, y empezó a pensar en que poner.
Escribió: «Trigo vendido provechosamente. Llego mañana. Amor y besos, Yossel».
Entonces empezó a pensar, y pensó: «Mi esposa se va a creer que me he vuelto loco. ¿Por qué “provechosamente”? ¿Acaso vendería el trigo con pérdidas?». Así que tachó la palabra “provechosamente”. Entonces se preocupó más aún, porque si había cometido un error con una palabra, puede que hubiera cometido otros errores. Así que volvió a leerlo parándose a pensar en cada palabra. Y pensó: «¿Por qué poner: “llego mañana”?. ¿Acaso voy a regresar el mes que viene? ¿El año que viene? Ella ya sabe que voy a regresar tan pronto como haya vendido el trigo». Así que tachó las palabras “llego mañana”.
Más tarde pensó: «Mi esposa también sabe que he venido a vender el trigo, ¿entonces para que escribir: “Trigo vendido”? Y también tachó eso.
Entonces se echó a reír y dijo: «Le estoy escribiendo a mi propia esposa, ¿para qué le voy a poner “amor y besos”? ¿Acaso le estoy escribiendo a la esposa de otro? ¿Acaso es su cumpleaños o algo por estilo?». Y también tachó eso.
Ya sólo quedaba su nombre: Yossel. Y se dijo a sí mismo: «¿Yossel, te has vuelto loco? Tu mujer ya sabe tu nombre». Así que rompió el telegrama, contento de haberse ahorrado un dinerillo y algunas palabras sin sentido.

Pero así es como son las cosas: si vas pensando «acerca de», te pierdes la vida entera; poco a poco vas tachándolo todo. Y al final hasta tú acabas tachado; no solamente quedan tachadas las palabras, si no que al final hasta tú quedas tachado. El pensar se convierte en humo; todo se vuelve humo y se acaba.
Hacer algo se vuelve imposible; ni siquiera puedes mandar un telegrama. La acción se vuelve imposible porque es algo directo y el pensar es algo indirecto. Nunca se encuentran.
Este es el problema en el mundo. La gente que piensa, nunca actúa; y los que no piensan, actúan. El mundo es un caos. Los estúpidos continúan actuando porque nunca piensan, se meten de cabeza en todo. Los Hitlers, los Napoleones, los Maos, siempre están haciendo cosas, y la gente sabia, los llamados pensadores; Aristóteles, o Kant, o Hegel; siempre están pensando, y nunca hacen nada.
El problema para un hombre que busca la realidad es como parar el circulo vicioso del pensar, y aún así ser consciente. Porque los estúpidos tampoco piensan, pero no son conscientes. Sé consciente; la energía que va al pensar tiene que volverse consciencia. La consciencia que se mueve en un círculo vicioso al pensar tiene que conservarse, tiene que purificarse. El pensar tiene que parar, el girar de la consciencia tiene que parar, pero la consciencia no. La consciencia tiene que cristalizarse y la acción tiene que permanecer, la acción no debe parar.
Al unir la consciencia y la acción inmediatamente alcanzas la realidad. Y no sólo tú; sino que crearás una situación en la que otros también podrán encontrar la realidad. Te convertirás en el ambiente, en el clima alrededor del cual las cosas empezarán a ocurrir. Esto es lo que ocurrió con Budha, con Sosan, con Chuang Tzu.
Recuerda: la acción es buena; el pensar es un círculo vicioso, nunca te lleva a ninguna parte. Así que hay que dejar de pensar pero no de actuar. Hay gente que continuará pensando; dejará de hacer. Eso es lo que ocurre cuando una persona renuncia a la vida, se va al bosque, a los Himalayas. Renuncia a la acción, no al pensar. Renuncia al mundo en el que se necesita la acción. Renuncia a la propia realidad, porque es a través de la acción que te pones en contacto con la realidad. Ver es una acción, moverse es una acción, danzar es una acción, pintar es una acción. Cuando haces cualquier cosa, sea lo que sea, te pones en contacto con la realidad.
Tienes que volverte cada vez más sensible en tu hacer. No hay que renunciar a la acción; la acción tiene que estar totalmente presente, porque ese es el puente a través del cual tú te mueves en la realidad y la realidad se mueve en ti. Intenta comprenderlo, porque esto es algo muy básico; básico para mí: renuncia al pensar, no renuncies a la acción.
Hay gente que piensa y piensa, hay gente que renuncia a actuar. ¿Pero qué van a hacer en los Himalayas? Allí toda la energía, al no ser usada en la acción, se irá al pensamiento. Se harán grandes filósofos. Pero la filosofía es una tierra de tontos; se vive en palabras, no en realidades. El amor desaparece, sólo queda la palabra «amor». Dios desaparece, él estaba en los campos, en el mercado, en el mundo, y ahora tan sólo queda la palabra «Dios». Las acciones desaparecen y sólo quedan los conceptos. Tu cabeza se convierte en todo tu ser.
Evítalo. Nunca renuncies a la acción, renuncia solamente al pensar. Pero si renuncias al pensar cabe la posibilidad de que te vuelvas inconsciente o de que te conviertas en un estúpido. Puede que empieces a hacer cualquier cosa, puesto que ahora no sabes que hacer, y tampoco piensas. Puedes volverte loco. Uno tiene que renunciar a pensar, pero no tiene que hacerse menos consciente, más inconsciente. Al contrario, tienes que hacerte más consciente.
En esto consiste todo el arte de la meditación: en cómo estar totalmente en la acción, cómo renunciar al pensar, cómo convertir la energía que se iba en pensar en consciencia.
Va a ser algo muy delicado y sutil, porque si das un sólo paso en falso caerás en la ignorancia infinita.

ES FÁCIL dejar de pensar, pero entonces te dormirás. Esto es lo que ocurre cada día en los momentos de sueño profundo: renuncias, dejas de pensar; pero entonces dejas de estar presente, abandonas la consciencia. Tu consciencia se ha identificado enormemente con el pensar, así que, siempre que dejas de pensar, caes en coma.
Y ese es el problema. Uno tiene que dejar de pensar y al mismo tiempo no caer en coma, porque el coma no te llevará a la realidad. Al volverte inconsciente no vas a la realidad, simplemente te duermes: el consciente se ha disuelto en el inconsciente. Y tiene que ocurrir justo lo contrario: el inconsciente tiene que disolverse en el consciente. Si el consciente cae en el inconsciente, tú caes en un coma, y si el inconsciente penetra en el consciente y se convierte en el propio consciente, te iluminas, te conviertes en un Budha, en un Sosan.
Y es muy fácil ayudar a la consciencia a que caiga en la inconsciencia, porque la consciencia es una parte muy pequeña. Una décima parte de tu ser es consciente, y las nueve partes restantes son inconscientes. Sólo una pequeña parte se ha vuelto consciente, y hasta esa parte está siempre oscilando. Puede caer en cualquier momento, es muy fácil.
Así es como ocurre cuando te intoxicas: tomas alcohol, y la consciencia cae en la inconsciencia. De ahí la atracción hacia el alcohol a través de todos los tiempos y en toda clase de climas y países. Esto es lo que ocurre cuando tomas cualquier droga: la consciencia cae en la inconsciencia.
Es hermoso porque se deja de pensar. Dormir es hermoso, tienes muchos sueños. Y si eres un buen soñador entonces la droga te dará hermosos sueños; fantásticos, más coloridos que cualquier otro sueño, más luminosos. Te vas al paraíso, al mundo de los sueños, pero no vas a la realidad.
El LSD, la marihuana, la mezcalina o cualquier otra droga, solamente te producen un buen dormir, y al dormir bien, sueñas. Esos sueños están llenos de color, y tu vida es tan pobre y está tan llena de sufrimiento que prefieres vivir esos sueños a vivir en esta miserable vida. Preferirías (si esta fuera la única elección) vivir en un hermoso sueño antes que vivir en esta vida miserable. Esta vida es como una pesadilla. Aunque lo único que te de la droga sea un sueño luminoso, lleno de color, tridimensional, ¿por qué no tomarla? Porque ¿qué hay en esta vida? Y como la vida es tal caos prefieres los sueños.
Las drogas, el alcohol, o cualquier otra clase de intoxicantes, han sido usados siempre por la gente religiosa. Pero a través de ellos nunca se alcanza la realidad. A través de ellos caes en un estupor, en un coma. Y en este coma puedes soñar.
Y si has estado pensando mucho en Dios, puedes ver a Dios, porque puedes proyectar tus propios sueños. Los sueños se pueden guiar, dirigir. Si has estado pensando mucho en Cristo, entonces bajo la influencia de la droga se te aparecerá Cristo. Es tu propia mente jugando contigo. Si has estado muy apegado a Krishna entonces ahí estará él, de pie, con la flauta en sus labios, bailando y cantando. Si un hindú, un devoto de Krishna, toma LSD, verá a Krishna, y un cristiano verá a Jesús, y un budista a Budha; pero eso tan sólo son proyecciones de la mente.
La realidad es miserable pero no persigas sueños, porque si eso es lo que quieres sólo hay una manera de hacerlo: ayudar a la consciencia a volverse inconsciente de nuevo.
Una pequeña parte ha salido de la inconsciencia, y esa es la belleza del ser humano. La agonía y el éxtasis de haberse convertido en una isla en medio de la inmensidad de la inconsciencia, pero esta es su belleza. Esta isla tiene que crecer más y más hasta convertirse en un continente. A través de las drogas se sumergirá de nuevo bajo el agua, vivirás de nuevo como los animales, o como los árboles; hermosos en sí mismos, pero no digno de ti, porque de esta forma pierdes mucho. Y podrías haber alcanzado la realidad; esta isla podría haberse convertido en un continente.
Pero esto no ocurre solamente con las drogas; existen también otros medios sutiles para hacer que el consciente se vuelva inconsciente. Por ejemplo a través de la música, a través de cánticos. Si repites un mantra continuamente te dormirás, porque cualquier cosa monótona te llevará al coma.
Existen medios sutiles, aparentemente diferentes a las drogas. Se usan en todos los templos, en todas las iglesias; y en los templos y en las iglesias están en contra de las drogas, sin darse cuentas de lo que están haciendo. También allí se está usando una droga muy sutil, no tan burda como el LSD o la marihuana, pero aún así es una droga; porque al repetir una cierta palabra continuamente, te produce sueño, no puede darte otra cosa.
Te relajas. El mismo canturreo te produce un profundo aburrimiento. Al repetir la misma palabra (ram, ram, ram) una y otra vez... ¿Que otra cosa podría ocurrir? Porque la mente solamente permanece atenta si ocurre algo nuevo, si no la mente se va a dormir. Si está ocurriendo algo nuevo, la mente está alerta. Si no ocurre nada nuevo, sólo ram, ram, ram, un canturreo, y tú sabes que va a seguir así, infinitamente, la mente empieza a dormirse.
Todas las madres lo saben. Cuando el niño no se duerme le repiten algún estribillo, muy simple, de dos o tres palabras, y lo repiten una y otra vez; una canción de cuna. Se convierte en un mantra y el niño se duerme. A la mente le ocurre lo mismo (no importa que seas un niño o un anciano) a la mente se la pone a dormir con canciones de cuna, pero el proceso es el mismo.
Hay que parar el pensar, pero no volviéndose inconsciente. Hay que parar el pensar haciéndose más consciente, más alerta, más atento, dándose uno más cuenta, para que la energía que se pone en el pensar se mueva hacia ser consciente, y surja en ti un testigo. Así que recuerda, no hay que parar el pensar a través de cánticos, sino convirtiéndose en un testigo del proceso del pensar; mirándolo, observándolo, siendo un observador en la distancia, siendo alguien que observa desde lo alto, desde la colina, mirando, viendo...
Si miras y penetras profundamente en las palabras, empezarán a desaparecer. Se formará un lapso, un intervalo. Las nubes desaparecerán y se verá el cielo azul. Entonces estarás alerta, sensible; no en coma. Se disolverá más inconsciencia en la consciencia; tu llama crecerá, más alta, más viva, y podrás ver más, tocar más, oler más. Y tus acciones desarrollarán una nueva cualidad, la cualidad de la divinidad.
Cuando un Budha te toca, su forma de tocar es diferente. Tú también tocas, también tú sientes algunas veces la diferencia. Tocas a un hombre de una forma casual, le das la mano pero él no está presente. Sientes que su mano está muerta, cerrada; te saluda con una mano muerta. Puedes sentir que te han dado la mano pero que no te la han dado. Que ha sido algo diplomático. La mano no estaba viva, no tenía calor, no se encontraba y se fundía con la tuya. En cambio otras veces te dan la mano con amor, y entonces hay una fusión, la energía fluye a través de esa mano, es una apertura. A través de la mano el ser viene a encontrarse contigo. Es cálida, está viva, confía en ti.
Cuando un Budha te toca, es absolutamente distinto, la cualidad ha cambiado. Porque siempre que la consciencia es total, absoluta, todas las acciones se vuelven totales. Cuando él toca, todo su ser se convierte en tacto. No es ninguna otra cosa. Todo su ser está en el tacto, todo su ser fluye en él. No está en ningún otro lugar más que en el tacto.
En ese momento él no es ni ojos ni oídos; en ese momento todo su ser se transforma en tacto. Se vuelve todo tacto, y tú te sentirás iluminado a través de su tacto; una energía se ha movido en ti. Si no estás preparado para ello puede que hasta te disturbe. Si estás preparado, entonces lo disfrutarás, te maravillará.
Cuando un Budha te mira todo su ser se convierte en ojos. No puede ser de otra manera, porque él no está dividido en su interior. Cuando tú miras, tu miras y a la vez haces muchas otras cosas. El pensar prosigue, y por eso tú estás dividido. Tus ojos no son totales.
Cuando un Budha te mira sus ojos son totales. Son como un sol brillante. Te penetran, hacen un agujero en tu ser, van directamente a tu corazón. Si le dejas, nunca serás el mismo otra vez. O por el contrario, puedes permanecer cerrado y él no podrá penetrarte. Aunque te toque, tocará un cadáver; puedes quedarte cerrado.
Cuando la consciencia está presente, y hay acción, la consciencia y la acción se vuelven una totalidad.

Ahora intenta comprender estas palabras, son muy hermosas.

El Diálogo...

Para comenzar, quiero saludarte con profundo amor, deseando que este encuentro espiritual sea fructífero entre tú yo. Cuando nos alimentamos mutuamente, creamos un círculo, un ir y venir. Yo dejo semillas en ti, tú luego con amor me das el fruto, y de allí vuelvo a sacar semillas para volver a dar...

Debo confesarte que en estos días, he reflexionado mucho sobre la posibilidad de ocuparme sólo de estas reflexiones semanales, de ir incorporando imágenes o textos sagrados o bellos al portal, mas siento la necesidad de estar un poquito en silencio, como me sucede de vez en vez. Por eso, no te molestes o extrañes si no me ves aparecer en el foro o en el chat. Esos sitios, si es que eres alguien recién llegado al portal, fueron creados en principio a pedido de los visitantes, como un espacio común de encuentro y de charla, de intercambio y enriquecimiento interior. Así que dejaré que construyan entre todos esos sitios dispuestos para todos, de la manera que mejor crean posible.

Tanto en el chat, como en el foro, lo que se manifiesta es comunicación (al menos en una forma diferente a esta que estás realizando conmigo mientras lees esto que te escribo). Antes de proseguir, he seleccionado algunos fragmentos para introducirnos al tema del diálogo:

Comunicación significa hablar y escuchar; más escuchar que hablar. El componente más difícil de la comunicación es la acción de escuchar sin interferir. Escuchar recogiendo, escuchar sin pensar en la respuesta. Escuchar porque escuchando estamos, automáticamente, dando una respuesta: la atención. Las respuestas no precisan ser articuladas. Ellas valen más cuando, inarticuladas, llevan nuestra emoción, nuestro afecto; cuando no hablamos pero sentimos...(De conocimiento de la Nueva Era)

No nos conocemos aún, me escribía una persona a quien quiero y estimo por sobre todas las cosas, porque aún no no hemos atrevido a permanecer callados juntos... (M. Meterlinck)

Para dialogar no basta la boca. Se necesitan sobre todo los oídos. Para dialogar se necesita esencialmente demostrar una extraordinaria capacidad de escuchar. Cuando se cierran los oídos, el resultado inevitable es el empobrecimiento (Dialogar=aprender juntos)

La realidad de la otra persona no está en lo que te revela, sino en lo que no puede revelarte. Por lo tanto, si quieres entender a esa otra persona, no escuches lo que dice, sino lo que calla... (Kahlil Gibran)


Ahora es turno de la tarea de reflexión que debes realizar. Yo te lanzaré preguntas para que escribas y te las respondas. Sería muy valioso que compartas estas respuestas en el foro con todos nosotros, para que aprendamos juntos:

REFLEXIONA:
¿Por qué dialogamos? ¿Nos interesa escuchar o ser escuchados? ¿Queremos demostrar algo al otro? ¿Es nuestro real interés aprender del otro o queremos que el otro aprenda lo que aprendimos? ¿nos interesa más preguntar que responder? ¿qué es preguntar? ¿qué es responder? ¿por qué preguntamos? ¿por qué respondemos? ¿respondemos con la verdad o con la realidad? ¿qué es el punto de vista? ¿en un diálogo prima la verdad o el punto de vista? ¿cuán sincero es nuestro diálogo? ¿hay vanidad en el diálogo? ¿o hay amor? ¿es necesario dialogar? ¿existe el diálogo en silencio? ¿qué es un diálogo interior? ¿dialogas contigo mismo? ¿puedes explicarte tus charlas interiores? ¿quién pregunta y quién responde cuando hablas contigo mismo? ¿Dialogas con Dios? ¿Él te habla? ¿logras Escucharlo? ¿logras escucharte? ¿escuchas? ...


Yo ahora trataré de hablarte desde mi ser, como siempre lo hago. Desde muy pequeño primaban en mí los diálogos interiores, una charla muy íntima, confidente, donde yo me preguntaba cosas, y al tiempo, en el exterior, se manifestaba la respuesta. En la adolescencia, identifiqué a mi propia mente preguntando y respondiéndose. En la juventud, ocurrieron los diálogos con la voz del maestro interior. En cuanto a las charlas "exteriores", las que más añoraba eran las que mantenía con mi maestro Lakshahara. Ansiosamente lo "acribillaba" a preguntas, y él sólo respondía a unas pocas ( al menos con palabras) . A otras, respondía con silencios. Y es en esos silencios donde he hallado las más maravillosas y sabias respuestas. No somos muy amantes del silencio cuando dialogamos con el otro. A veces somos habladores compulsivos, queremos ser sólo escuchados ¿por qué?. Otras queremos escuchar sólo lo que nos agrada, lo que nos deleita. Si no nos gusta lo que escuchamos, el otro está equivocado. Son muy pocos los que en verdad reflexionan sobre lo que el otro dice, sin defensas, sin barreras, sin especulación, sin ego.

Y ahora dos preguntas extra: ¿qué lugar ocupa el ego en nuestros diálogos? ¿ y la conciencia? ¿cómo no confundirlos? ¿cómo saber quien habla, si el ego o la conciencia?

Si lees los diálogos con Johanán, verás una transformación en la manera en que se fue dando esta comunicación la voz de mi conciencia. Al principio mi mayor temor era que fuese la mente que me estuviese engañando, que aquellos diálogos fuesen sólo mi imaginación (1ra. etapa). Luego se fue dando que yo preguntaba, y las voces respondían (2da. etapa). En lo posterior, se daba un intercambio, donde las voces también preguntaban, para que yo sacase las respuestas de mi propio ser, pues allí residía la verdad sembrada por ellos (3ra. etapa). Por último, yo ya no preguntaba, sino que la voz se expresaba con total libertas, y sólo escribía lo que me decía, y aún así, sentía que esto era un diálogo (4ta. etapa). Actualmente, los diálogos no están verbalizados, pero están implícitos en mi conciencia. No escucho necesariamente la voz, pero la voz habla (5ta. etapa).

Quienes son visitantes del portal, han asistido también a ciertas etapas en el foro, más o menos desordenadas, donde pareciendo haber intercambio no lo hay, o sólo hay preguntas, o sólo respuestas. Aún creo yo desde mi humilde sentir, que nos falta un largo camino para que TODOS compartamos allí un diálogo auténtico. Quizá nunca lo logremos, pero siempre guardo una esperanza. Que todos sientan una unión más allá de las palabras, es una meta muy ambiciosa, ¿verdad?.

Sólo quiero decirte que en esta etapa, casi no tengo voluntad de dialogar con palabras. Estaría muy feliz en el silencio, aprendiendo de los árboles, de las piedras, de tu silencio y del mío, de la Voz de Dios "escrita" en el cielo y en la tierra. Tanto hablamos, que no nos permitimos el tiempo para escuchar.

Hermano mío, practicando el silencio ahora, paso a la otra etapa, donde escucharé lo que tienes para decirme. Tienes mi silencio y mi atención. A tus pies...

LA ULTIMA CENA

La última Cena...

Siendo la segunda semana de abril, y estando en los tiempos de la Pascua que muchos cristianos conmemoran, mas pocos respetan, me dirijo a todos quienes me hacen el honor de visitar este humilde portal de espiritualidad, con mi mayor reverencia y afecto.

En esta ocasión, traigo un texto del Evangelio del Libro "Esta es Mi Palabra", referente a los tiempos de Pascuas previos a la culminación de la misión del Señor Cristo hace 2000 años atrás. Os pido que lo leáis detenidamente, que imaginéis la escena y el rostro de los que en ellas participan. Buscad en vuestro espíritu el sentir de los hombres de aquel tiempo, y mirad al buen Jesús, el Cordero de Dios, quien venía a cumplir el máximo mandato como Encarnación Plenaria.

El dolor por el que atravesó fue inimaginable, pero su Amor también. Nuestra humanidad apenas puede concebir tan Alta tarea tomada voluntariamente por Él. Así es que si no crees en Cristo, lee este fragmento como una historia posible, y si crees en Él, ámale más aún, pues en estos días su Yo Crístico de manifiesta más visiblemente en nuestros corazones.



LAS PASCUAS (Cap. 78 del Libro Esta es mi Palabra, Alfa y Omega) recuerda: hay un link al libro en la sección enlaces

1. Por la tarde vino El a la casa donde se hallaban reunidos los Doce y los que les acompañaban, Pedro, Santiago, Tomás, Juan, Simón, Mateo, Andrés, Natanael, Santiago, Tadeo, Judas y Felipe y sus compañeros (y estaba también Judas Iscariote, contado por las gentes entre los Doce, hasta el tiempo en que se desenmascaró).

2. E iban todos vestidos con túnicas de puro lino blanco, pues el lino es la justicia de los santos. Y cada uno llevaba el color de su tribu; pero el Maestro llevaba Su túnica de blanco puro, sin costura ni mácula. (Cap. 75, 1-

3. Y empezaron a disputar sobre quién había de ser considerado como el más grande. El les dijo al respecto: "los reyes de los paganos ejercen dominio sobre ellos, y los que dominan son llamados benefactores. Pero vosotros no debéis ser así. Quien de vosotros sea el más grande, debe ser como el menor, y, quien sea el primero, debe servir".

4. Y Jesús dijo: "con anhelo he deseado celebrar esta cena pascual con vosotros antes de sufrir, a fin de instituir el memorial de Mi sacrificio para servicio y para la Redención de todos los hombres; pues he aquí que llega la hora en que el Hijo del hombre será entregado en manos de los pecadores".



5. Y uno de los Doce Le preguntó: "¿soy yo, Señor? Y El contestó: "aquel a quien dé el bocado, ése es".

6. Y Judas Iscariote Le dijo: "mira, hay pan sin levadura, vino mezclado, aceite y hierbas, pero ¿dónde está el cordero que ordenó Moisés?" (Pues Judas había comprado el cordero, pero Jesús había prohibido que fuera degollado). (Cap. 75, 3-6)
7. Y Juan predijo desde el Espíritu: "ved al cordero de Dios, el buen Pastor, que da la vida por Sus ovejas". Judas se turbó al oír estas palabras, pues sabía que Lo traicionaría. Pero una vez más preguntó Judas: "Maestro, ¿no está escrito en la Ley que debe degollarse un cordero para la fiesta de la Pascua, dentro de los portales?"

8. Y Jesús respondió: "cuando Yo sea levantado en la cruz, será en verdad degollado el cordero; pero ¡ay de aquel por quien sea entregado en manos de los matarifes! Mejor le fuera no haber nacido.

9. "En verdad os digo que he venido para eso al mundo, para abolir todo sacrificio de sangre y el comer carne de animales y pájaros, sacrificados por hombres. (Cap. 75, 7-9)
10. "En el principio Dios dio a todos, como alimento, los frutos de los árboles, los granos y las hierbas; pero los que se amaban más a sí mismos que a Dios o a su prójimo, corrompieron sus costumbres y trajeron enfermedades a sus cuerpos y llenaron la Tierra de avideces y crueldad. (Cap. 75, 10)
11. "No derramando sangre inocente, sino mediante una vida honesta encontraréis la paz de Dios. Me llamáis el Cristo de Dios, y decís bien; pues Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida.

12. "Recorred este Camino, y encontraréis a Dios. Buscad la Verdad, y la Verdad os hará libres. Vivid en la Vida, y no veréis la muerte. Todas las cosas viven en Dios, y el Espíritu de Dios llena todas las cosas. (Cap. 75, 11-12)
13. "Guardad los mandamientos. Ama a tu Dios con todo tu corazón y a tu prójimo como a ti mismo. De esto penden toda la Ley y los Profetas. Y el compendio de la Ley es esto: no hagáis a nadie lo que no queréis que otros os hagan a vosotros. Haced a otros lo que queréis que otros os hagan.

14. "Benditos sois los que cumplís este mandamiento; pues Dios es manifiesto en todas las criaturas. Todas las criaturas viven en Dios, y Dios está oculto en ellas".

15. Y luego Jesús mojó un bocado y lo dio a Judas Iscariote, diciendo: "lo que vas a hacer, hazlo pronto". Pero éste, tras haber recibido el bocado, salió inmediatamente. Y era de noche.

16. Tras haber salido Judas Iscariote, dijo Jesús: "ahora es glorificado el Hijo del hombre entre Sus Doce, y Dios es glorificado en El. Y en verdad os digo que los que os acojan, Me estarán acogiendo a Mí, y los que a Mí Me acojan, estarán acogiendo al Padre, que Me ha enviado. Y a vosotros, que Me seguís en la renovación espiritual como elegidos Míos, os erigiré un reino, como a Mí Me ha sido erigido uno; y vosotros, que habéis permanecido fieles a la verdad, os sentaréis sobre doce tronos y juzgaréis a las doce tribus de Israel". (Cap. 75, 13-16)
17. Y uno Le preguntó: "Señor, ¿volverás a erigir el reino de Israel?" Pero Jesús respondió: "Mi Reino no es de este mundo, ni son Israel todos los que se llaman Israel. (Cap. 75, 17)
18. "Aquellos de cada pueblo que no se manchan con crueldad, que practican la justicia, que aman la misericordia y honran las obras de Dios, que prestan ayuda a los débiles y oprimidos - ésos son el Israel de Dios". (Cap. 75, 18)


CAPITULO 76

El lavatorio de los pies. La última Comida con el Señor

1. Y terminada la cena pascual, encendieron las luces, pues era tarde. Y Jesús se levantó de la mesa, se quitó las vestiduras exteriores y, tomando una toalla, se la ciñó. Luego echó agua en la jofaina, lavó los pies de los cuatro veces doce, y se los enjugó con la toalla que tenía ceñida.

2. Y uno de ellos dijo: "Señor, no deberías lavarme a mí los pies". Y Jesús respondió: "si no te lavo, no tendrás parte conmigo". Y él contestó: "Señor, no sólo los pies, sino también la cabeza y las manos".

3. Y Jesús le dijo: "el que viene del baño no necesita lavarse, tiene que lavarse tan sólo los pies, pues está completamente limpio". (Cap. 76, 1-3)
4. Habiéndose puesto de nuevo Su túnica del más puro lino blanco, sin mancha ni costura, se sentó de nuevo a la mesa, y les dijo: "¿sabéis qué he hecho con vosotros? Vosotros Me llamáis Señor y Maestro, y decís bien, pues lo Soy. Y así como ahora he lavado vuestros pies, también debéis lavaros los pies unos a otros; pues os he dado ejemplo, para que vosotros hagáis lo que Yo he hecho con vosotros.

5. "Un nuevo mandamiento os doy: que os améis unos a otros, y a todas las criaturas de Dios. El amor es la consumación de la Ley. El amor procede de Dios, y Dios es amor. Quien no ama, no conoce a Dios.

6. "Ahora estáis purificados por la palabra que os he hablado. En esto todos conocerán que sois Mis discípulos; en que os amáis unos a otros y mostráis amor y misericordia para con todas las criaturas de Dios, especialmente para con las que son débiles y oprimidas, y que sufren, siendo inocentes; pues la Tierra entera está llena de lugares oscuros de crueldad, de pena y miedo, a causa del egoísmo y de la ignorancia de los hombres. (Cap. 76, 6)
7. "Os digo que améis a vuestros enemigos, que bendigáis a quienes os maldigan y les déis luz que alumbre sus tinieblas, y que el espíritu del amor habite en vuestros corazones y se derrame sobre todos. Y una vez más os digo: amaos unos a otros, y a todas las criaturas de Dios". Y al terminar El, dijeron todos: "alabado sea Dios". (Cap. 76, 7)

8. Y entonces alzó la voz, y todos se juntaron y dijeron: "como el ciervo desea el riachuelo, así mi alma Te desea a Ti, ¡oh Dios!" Y al terminar, uno trajo un incensario lleno de brasas encendidas, en el cual El echó incienso, el mismo incienso que Su madre Le había dado el día de Su revelación,* y la dulzura del perfume llenó la sala. (Cap. 76, 8)
9. Colocando entonces Jesús delante Suyo una fuente y tras ella el cáliz, levantó los ojos al cielo, dio gracias a Dios por Su bondad en todas las cosas y con todos, y tomó en Sus manos el pan ázimo y lo bendijo. Entonces mezcló el vino con agua y lo bendijo. Entonó la invocación del siete veces santo nombre, llamando a la Trinidad para que hiciera descender al Espíritu Santo y convirtiera el pan en Su cuerpo, es decir en el cuerpo de Cristo, y el vino en Su sangre, es decir en la sangre de Cristo, para obtener el perdón de los pecados y la vida eterna para todos los que obedecen el Evangelio. (Cap. 76, 9)
10. Y levantando las ofrendas hacia el cielo, dijo: "el Hijo del hombre será elevado de la Tierra, y atraeré hacia Mí a todos los hombres. Entonces todos sabrán que he sido enviado por Dios".

11. Y habiendo acabado esto, Jesús pronunció las siguientes palabras, levantando los ojos al cielo: "Abba, ha llegado la hora. Glorifica a Tu Hijo, para que Tu Hijo sea glorificado en Ti.

12. "Sí, Tú Me has glorificado, Tú has llenado de fuego Mi corazón, Tú has puesto luces a Mi derecha y a Mi izquierda, para que ninguna parte de Mí esté sin luz. Tu amor brilla a Mi derecha, y Tu sabiduría a Mi izquierda. Tu amor, Tu sabiduría y Tu poder son en Mí manifiestos.

13. "Yo Te he glorificado en la Tierra, he consumado la obra que Me encomendaste; Santo Uno, guarda por Tu nombre a los Doce y a sus compañeros, que Me diste para que lleguen a ser uno, igual que nosotros somos uno. Mientras estaba con ellos en el mundo, los conduje en Tu nombre, y ninguno se ha perdido; pues el que nos dejó no era uno de nosotros, pero oro por él, para que sea salvado. Padre, perdónale, pues no sabe lo que hace.

14. "Y ahora voy a Ti, y digo estas cosas al mundo para que Mi gozo se cumpla en ellos. Les doy Tu palabra y el mundo les odia, pues no son de este mundo, igual que Yo no Soy del mundo.

15. "No pido que los saques del mundo, sino que los guardes del mal mientras estén en el mundo. No son de este mundo, igual que Yo no Soy del mundo. Bendícelos por Tu verdad. Tu palabra es verdad. Como Tú Me enviaste al mundo, así también les envío Yo al mundo, y Me santifico por ellos, para que también ellos sean santificados por la verdad.

16. "No oro sólo por ellos, sino por todos los que se unirán a ellos y por los Setenta y dos que también envié, y por todos los que creerán en la verdad a través de Tu palabra, para que también ellos lleguen a ser uno, como Tú, Santísimo, eres en Mí y Yo en Ti; para que también lleguen a ser uno en Ti, a fin de que el mundo comprenda que Tú Me enviaste.

17. "Padre Santo, quiero también que todos los que Me has dado, sí, todos los que viven, estén conmigo donde Yo estoy, para que participen de la gloria que Tú Me das, ya que Tú Me amas en todos, y a todos en Mí, desde antes de haber sido creado el mundo.

18. "El mundo no Te ha reconocido en Tu justicia, pero Yo Te reconozco, y éstos saben que Tú Me has enviado.

19. "Y les he anunciado Tu nombre, para que el amor con que Tú Me has amado esté en ellos, y para que de ellos se derrame sobre todas Tus criaturas, sí, sobre todas". Y habiendo pronunciado estas palabras, todos levantaron con El sus voces y oraron tal como les había enseñado: (Cap. 76, 10-19)
20. "Padre nuestro, que estás sobre nosotros y en nosotros, santificado sea Tu nombre, en trinidad. Venga Tu Reino, en sabiduría, amor y justicia. Hágase por siempre Tu santa voluntad, en la Tierra como en el Cielo. Danos diariamente el participar de Tu santo pan y el fruto de Tu vid viva. Que así como Tú perdonas nuestra culpa, perdonemos a los que pequen contra nosotros. Mientras intentamos conducir a otros al perfeccionamiento, haznos perfectos en Tu Cristo. Regálanos Tu bondad, para que podamos hacer lo mismo con los demás. En la hora de la tentación, líbranos del mal.

ACLARACIÓN DEL PORTAL: la versión traducida directamente del arameo según la palabra de mi maestro del Padrenuestro es la siguiente:

Padre Nuestro, que Esencia Eres; Santificado Sea Tu Nombre. Venga a nosotros Tu Soplo. Hágase Tu Voluntad en el Cielo como así también en la Tierra. El Pan de Tu Ley danos hoy, y perdónanos nuestras confesiones, así como nosotros perdonamos a los que nos deben, y no nos dejes entrar en tentación, mas líbranos del mal. Amén.

21. "Pues Tuyos son el Reino, el poder y la gloria; en el principio, ahora y por siempre. Amén".

(Cap. 76, 20-21)


22. Entonces nuestro Maestro tomó el santo pan y lo partió, e igualmente el fruto de la vid, y lo mezcló, y los bendijo. Y echó un trocito del pan en el cáliz, y bendijo la santa unión. (Cap. 76, 22)
23. Y entonces dio a Sus discípulos el pan que había bendecido, diciendo: "comed, este es Mi cuerpo, el cuerpo del Cristo, que se da por vosotros para la Redención del cuerpo y del alma".

24. Del mismo modo les dio el fruto de la vid bendecida por El, diciéndoles: "bebed, pues esta es Mi sangre, la sangre del Cristo, que se derrama por vosotros y por muchos, para la redención del alma y del cuerpo".

25. Y habiendo participado todos, les dijo: "cuantas veces os reunáis en Mi nombre, haced esta ofrenda en memoria Mía, preparad el pan de vida eterna y el vino de eterna redención y comed y bebed de ellos con el corazón puro, y recibiréis la Substancia, y la vida de Dios, que habita en Mí". (Cap. 76, 23-25)
26. Y habiendo cantado un canto de alabanza, Jesús se puso en pie en medio de Sus apóstoles, y caminando éstos alrededor de El, que era su punto central, como en una danza solemne, se regocijaron en El. Y entonces salió camino del monte de los Olivos, y Sus discípulos Le siguieron.

27. Judas Iscariote había ido a la casa de Caifás y le dijo: "acaba de celebrar la cena pascual, dentro de la ciudad, con el pan ázimo en lugar del cordero. Yo había comprado el cordero, pero prohibió que fuera matado. He aquí que el hombre al que lo compré, es testigo.

28. Y Caifás desgarró sus vestiduras y dijo: "en verdad, esta no es la fiesta pascual, conforme a la Ley de Moisés. Ha cometido un delito merecedor de muerte, pues es una grave transgresión de la Ley. ¿Para qué necesitamos más testigos? Incluso han entrado ahora dos ladrones en el templo y han hurtado el libro de la Ley, y esto es el resultado de Sus enseñanzas. Digamos esto a las gentes que Le siguen, pues temen al poder de la Ley". (Cap. 76, 26-28)
29. Y uno que se hallaba cerca, al salir Judas, le preguntó: "¿crees que Lo matarán?"

30. Y Judas dijo: "no, pues hará algún milagro para librarse de sus manos. Cuando en la sinagoga de Cafarnaúm ellos se levantaron contra El y Lo llevaron a la cima de un monte para precipitarle abajo, ¿no pasó El incólume por en medio de ellos? Seguro que volverá a escapar de ellos y se proclamará abiertamente, estableciendo el Reino del que habla". (Cap. 76, 29-30)


CAPITULO 77

El sufrimiento en el huerto de Getsemaní

1. Mientras iban hacia el monte de los Olivos, Jesús les dijo: "esta noche seré una contrariedad para todos vosotros, pues escrito está: 'golpearé al Pastor y se dispersarán las ovejas del rebaño'; pero después de haber resucitado, os precederé a Galilea".

2. Simón respondió diciéndole: "aun cuando todos se escandalicen, en ningún caso me escandalizaré yo". Y Jesús le dijo: "Simón, Simón, mira que Satanás quería poseerte y hacerte pasar por el tamiz como al trigo. Pero Yo he orado para que tu fe no desfallezca. Y cuando hayas llegado a estar firme, fortalece a tus hermanos".

3. Y él Le dijo: "Señor, estoy dispuesto a ir contigo a prisión y a la muerte". Y Jesús dijo: "te digo, Simón, que esta noche no cantará el gallo antes de que por tres veces hayas negado conocerme".

4. Habiendo cruzado el riachuelo Cedrón, fue Jesús con ellos al huerto de Getsemaní. Y El dijo a Sus discípulos: "sentaos aquí mientras Yo voy allí a orar". (También Judas, que Le traicionó, conocía el lugar, pues Jesús a menudo permanecía allí con Sus discípulos).

5. Entonces les dijo: "Mi alma está desde ahora triste hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo".

6. Y adelantándose un poco, se postró sobre Su rostro, y oró diciendo: "oh Padre Mío, si es posible, haz que pase de Mí este cáliz; pero no se haga como Yo quiero, sino como quieras Tú".

7. Y se Le apareció entonces un ángel del Cielo, que Le confortó. Y viniendo a Sus discípulos, al encontrarlos dormidos dijo a Pedro: "¿no habéis podido, pues, velar conmigo una hora?

8. "Velad y orad, para no caer en la tentación: cierto que el espíritu tiene buena disposición, pero la carne es débil".

9. De nuevo, por segunda vez, se fue y oró: "oh Padre Mío, si no es posible, si este cáliz no puede pasar de Mí, hágase Tu voluntad".

10. Y lleno de angustia, oró con más fervor; y Su sudor caía sobre la tierra, como si fueran gruesas gotas de sangre.

11. Y volvió y los encontró dormidos; pues les pesaban los ojos.

12. Y los dejó y se alejó de nuevo y oró por tercera vez, diciendo: "oh Padre Mío, no se haga Mi voluntad sino la Tuya, en la Tierra como en el Cielo".

13. Entonces volvió a Sus discípulos y les dijo: "dormid ya y descansad, he aquí que está cerca la hora en que el Hijo del hombre es entregado en manos de los pecadores. Levantaos, vamos: mirad, está aquí el que Me traiciona". (Cap. 77, 1-13)


CAPITULO 78

La traición de Judas. La negación de Pedro



1. Mientras aún hablaba, he aquí que vino un grupo, y Judas, llamado Iscariote, le precedía; pues Judas había recibido de los sumos sacerdotes y fariseos un grupo de soldados y oficiales. Habían ido allí con linternas, antorchas y armas.

2. Jesús sabía todo lo que tenía que sucederle. Salió y les dijo: "¿a quién buscáis?" Le respondieron: "a Jesús de Nazaret". Jesús les dijo: "Soy Yo".

3. Cuando les hubo dicho, 'Soy Yo', retrocedieron y cayeron al suelo. Cuando se hubieron levantado, les preguntó otra vez: "¿a quién buscáis?" Y dijeron: "a Jesús de Nazaret". Jesús respondió: "Soy Yo". Y al oír esto, retrocedieron de nuevo y cayeron al suelo. Y cuando se hubieron levantado, preguntó de nuevo: "¿a quién buscáis?" Y dijeron: "a Jesús de Nazaret". Y Jesús respondió: "os he dicho que Soy Yo; si Me buscáis a Mí, dejad ir a éstos".

4. Entonces el traidor les dio una señal, diciendo: "aquel a quien yo bese, ése es, prendedle".

5. Y acercándose a Jesús, dijo: "salve, Maestro", y Le besó. Y Jesús le dijo: "amigo, ¿por qué has venido? ¿Con un beso traicionas al Hijo del hombre?"

6. Entonces dijo Jesús a los sumos sacerdotes y superiores del templo y ancianos que habían venido: "habéis salido como cuando hay un ladrón, con espadas y con garrotes. Cuando cada día estaba en el templo, no extendisteis las manos hacia Mí; pero esta es vuestra hora y el poder de las tinieblas".

7. Entonces se acercaron y le sujetaron con sus manos. Y Simón Pedro extendió la mano, sacó la espada y alcanzó a un siervo del pontífice, cortándole una oreja.

8. Entonces Jesús le dijo: "envaina tu espada en su lugar, pues los que tomen la espada, perecerán por la espada". Y Jesús tocó su oreja y le curó.

9. Y a Pedro le dijo: "¿crees que no puedo ahora rogar a Mi Padre que Me envíe inmediatamente a más de doce legiones de ángeles? Pero ¿cómo se podrá entonces cumplir la escritura según la cual esto tiene que suceder?"

10. Entonces Le abandonaron todos los discípulos, y huyeron. Los que prendieron a Jesús Le llevaron a Caifás, el pontífice; pero primero Le condujeron a Anás, el suegro de Caifás, este último pontífice aquel año.

11. Era Caifás el que había dado a los judíos el consejo de que sería beneficioso que un hombre muriera por los pecados del pueblo.

12. Estaban reunidos los escribas y los ancianos, y Pedro, Juan, y Judas siguieron de lejos hasta el palacio del pontífice. Entrando, se sentaron con los siervos para ver en qué terminaría aquello.

13. Y éstos habían encendido fuego en medio del atrio; y sentándose ellos, Pedro se sentó también entre ellos y se calentaba.

14. Viéndole una sierva sentado junto al fuego, lo observó atentamente y dijo: "este hombre también estaba con El". El Le negó diciendo: "no Le conozco, mujer".

15. Y al poco rato, le vio otro y dijo: "tú también eres uno de ellos". Y Simón Pedro dijo: "hombre, yo no soy".

16. Y antes de transcurrir una hora, otro aseguró, de modo convincente: "en verdad que éste estaba con Jesús de Nazaret; su hablar le delata".

17. Y Simón negó por tercera vez, con un juramento, dicendo: "no conozco a ese hombre". Y al instante, mientras aún hablaba, cantó el gallo.

18. Y el Señor se volvió y miró a Simón. Y Simón se acordó de la palabra del Señor, de que le había dicho: "antes de que ese día cante el gallo, Me habrás negado tres veces". Y Simón salió fuera y lloró amargamente. (Cap. 78, 1-18)


FIN DEL EXTRACTO...

Pensad en estas fechas en el Señor en cualquiera de sus formas, y haced un amoroso silencio en vuestra mente, para que su Voz se manifieste. Hasta la próxima!!!

HABLANDO

Hablando con el Maestro



Sé que aún soy muy pequeño.

-Eres pequeño dentro de este universo.

-La mente aún tiene tonterías.

-Ahora debes volverte tan pequeño como un atomo.

-No estoy libre de Maia. Soy como una hoja; pero la verdad es que no
temo.

-Nadie en verdad puede estar libre de Ella, solo vuelvela creativa;
que Ella sea tu creacion infinita.

-Estoy descubriendo mucho sobre mi manifestacion interna, y observo
que hasta lo que parece impuro se vuelve util para Dios.

-La manifestacion interna es lo que puedes percibir del Ser que se
manifiesta de manera inagotable.

-Todo se desarrolla con un conocimiento inmanifiesto.

-Mientras percibas su manifestacion, la prueba de tu inherente
realidad se hara cada vez mas tangible.

-Me siento servidor de los demás; ¿eso está bien?

-Sí. No hay apuro en esta senda. No hay de que preocuparse, tan solo
sé el reflejo de la llama viva y podras de este modo confirmar tu
tarea en relacion al servicio.

-El otro dia, un mantran salia de mi ser y decia ";yo soy el Cristo"

-El Ser manifiesta sus potencias dentro de Manas, esta conciencia se
vuelve cada vez mas instrospectiva. Ahora estas cavando un mismo
pozo, y de seguro acabaras dando con un manantial de agua.

YO SOY TU

Si sabes esto de mi, tambien se aplica a ti:

Soy aquel enviado a esta Tierra por voluntad del Padre para cumplir
sus designios y no los mios, para trascender la ilusion de la
dualidad y fundirme en su esencia, para crecer y experimentar su amor
en la conciencia. Soy un simple grano de arena de estas playas. Soy
una gota de agua que fue evaporada del oceano, se alzo dentro de una
nube, y espera al tiempo de las lluvias para fundirse nuevamente en
el océano del Padre. Soy un buscador de tesoros, y busco las perlas
en los hombres de esta Tierra. Soy un hermano, un siervo, una semilla
imperfecta depurandose gracias al sol, el aire, la tierra y el agua.
Soy uno de las plantas al cuidado del maestro. Soy aquel que dara
frutos para que el hombre se alimente y para regocijo de nuestro
Padre. Soy la Voz dentro de mí. Soy parte del Todo, a los pies de tu
alma me postro. Con amor,

Quien eres tu?

Cuando me hablas ¿eres tu? ¿es tu mente? ¿es tu alma? ¿es tu
ego?...De donde vienen las palabras? Las palabras son de la mente,
del alma o del ego? Habla el corazón? Es el corazón sólo un músculo?
Conoces un corazón más allá del corazón? Nunca has sentido al costado
de tu corazón unos pinchazos, un dolor, un calor? Cómo sé que no me
engañas? Cómo sé que no te engañas? Puedes engañarme? Engañas a mi
mente, a mi alma o a mi ego? Puede ser mi mente engañada, o mi alma o
mi ego? A quien crees que engañas? Quieres seducirme? Quieres
seducir? Que te traes? Traes algo? Quieres caerme bien? Quieres caer
bien? Quieres agradar? A quien le agradas? Al alma, a la mente o al
ego? Quien necesita el agrado? El alma, la mente o el ego? Eres un
farsante? Eres un impostor? Es tu mente una farsante, o tu alma, o tu
ego? Porque quieres tentarme? De que te disfrazas? puedes
disfrazarte? Ante quien? Ante el alma, la mente o el ego?
Mirate, pero ...MIRATE BIEN...Eres el alma, la mente o el ego?
Espero tu respuesta...A los pies de tu alma, dentro de tu
mente...frente a tu ego...

COMO LOS ARBOLES

Yo estoy feliz de verte aquí otra vez. Te lo agradezco, y aunque a veces no sé bien el por qué vuelves una y otra vez a esta casa... imagino que ya la sientes tuya. No te quepa duda alguna: ESTA ES TU CASA.

Cuando a veces hablo de casa, me refiero al lugar que uno siente propio, como su refugio, el sitio donde uno halla el descanso que neceita, donde atesora aquello que lo hace sentir bien. Todos aquí, de a poco, vamos llenándonos de tesoros. Son todos espirituales. No acumulamos riquezas ni objetos. Sólo las palabras que provienen de la mente reflexiva y el alma misma. A veces, y por qué no admitirlo, al ser pequeños e imperfectos, algo de ego de infiltrará. Pero como nuestro ánimo es desnudarnos hasta que sólo quede la Verdad, el ego se sentirá avergonzado, y se ocultará. Algún día madurará, no te preocupes. Todos mantenemos un ego mientras guardamos forma humana. Se nos dota de él para que nos relacionemos con el mundo, para que lo hagamos evolucionar y transformemos en un instrumento útil. A veces, yo mismo los he inducido erróneamente a la idea de que el ego es peligroso. Pero lo es sólo cuando está inmaduro, y como así está en la mayoría de nosotros, debemos estar alertas para que no nos sobrepase.

Ayer, como otros días, mientras caminaba por la calle, miraba a mis hermanos árboles. Es extraño, pero siempre pensamos en lo que vemos del árbol: su tronco y su copa. Florecidos espléndidamente en primavera, soportando estóicamente los inviernos, desprovistos de su follaje, estos seres son en verdad maestros para el hombre. Pero a diferencia del dolor, del que ya hemos hablado, un árbol es un maestro silencioso. Sólo aprende de él quien quiera observar. Está allí, para aprender de él, sin que él diga ni una palabra. ¿sabes que bajo ese tronco y esa copa, yacen profundas y fuertes raíces? Piensa en ellas: ocultas en la negrura de la tierra, transitando bajo ella, abriéndose caminos, sujetando al gigante que se alza en la superficie, dándole la fuerza para que soporte tempestades, vientos, tormentas, nutriéndolo constantemente para que esté sano en todo tiempo. Piensa en la raíz como el ALMA.

¿Adónde quiero llevarte con este pensamiento? Ni yo lo sé, así que pensemos juntos... Hablábamos de raíces. Las raíces no están solas...están unidas. Si vas a un bosque, sólo los troncos parecen separados. Las copas sólo se tocan de acuerdo a la época del año. Las copas son las mentes...los troncos son los cuerpos...las raíces son el alma. Piensa en las raíces, unidas entre sí por debajo de la tierra, entrelazadas y hermandas entre sí. Cada árbol del bosque está unido bajo la tierra con otro. Es así que desde el primero hasta el último, todos están unidos, sus raíces mezcladas y hasta ya fundidas. ¿Sabías que muchos árboles tienen raíces más grandes que su tronco y sus copas?

Ahora piensa en nosotros, los hombres. Piensa en ti. En tus mejores épocas, despliegas un follaje hermoso, das frutos que han estado madurando a lo largo de estaciones. En otras épocas, te quedas desnudo, sin hojas ni flores, sin frutos. Pareces vacío, pero aún así, es sólo cuestión de tiempo...florecerás, es inevitable. ¿por qué? Porque tu raíz no deja de nutrirte...tu raíz siempre está tomando todo de un lugar que tú no ves. Y esta raíz no está sola, está hermanada con otras, que tampoco ves. Si tú fueras un árbol, y mirases a los árboles cercanos desde tu tronco, te creerías separado de ellos. Pero si vieses y sintieses tu raíz, sabrías que estás unido a ellos.

Miremos más aún. ¿Has visto que a veces las copas de un árbol parecen tocar el cielo? Piensa en la copa del árbol como la mente, y reflexiona...

¿Y si vamos más allá? El árbol necesita también de lo Alto para vivir. Necesita la Luz del sol, el agua de las nubes.

MIRA AL ÁRBOL!!! Se alimenta de lo Alto y de lo nutritivo de lo bajo. El no separa "bueno y malo", "lindo o feo". El se alza allí, testigo silencioso de los días y las noches, sin temor, nutriéndose y nutriendo. Claro, nutriendo, porque el árbol es un alquimista! El árbol transforma el aire, produce el AIRE que TÚ RESPIRAS!!!.

Ahora al terminar esta lectura, si puedes ir a un lugar tranquilo y sentarte frente a un árbol, haz dos cosas: primero siéntate frente a él, descansa tus ojos frente a lo que ves de él, mira lo visible, y reposa en esta agraciada y mansa visión. Ese que ves, es un maestro silencioso, La segunda cosa, pasado un rato, es que vayas hacia él, lo acaricies, respires hondamente su aroma. Luego sientante con tu espalda apoyada en su tronco...trata de disfrutar esto, pues tú y él son hermanos de la misma tierra (luego te explicaré por qué lo digo). Distendido, respira suave y profundamente...relájate...y concéntrate en el árbol...en lo que ya no ves... en lo invisible...en sus profundísimas raíces...esas raíces son como tu alma. Quédate allí un buen rato, y alégrate, porque te has acercado a un hermano que La creación puso junto a ti.

Si es posible, y como todos vosotros han sido maravillosamente buenos conmigo y lo han hecho la semana pasada, anoten en el foro de opinión lo que han sentido. También es posible que no hayan sentido absolutamente nada. Si es así, no desistas ni te decepciones...hazlo una y otra vez, con amor, sin esperar nada espectular...Sientate a los pies de un árbol, y permítele que sea tu maestro.

AH! lo olvidaba...Dije que un árbol es tu hermano porque es parte tuya. Verás, el maestro de mi maestro, le mostró en una visión, que él contenía los tres reinos en sí mismo. En efecto, si lo razonas, el hombre contiene los reinos MINERAL, VEGETAL y ANIMAL en sí mismo. Y más aún: contiene la chispa divina de la CONCIENCIA. Así que aporvecha estos dones para ser testigo de la CREACIÓN, y llegar a lo alto, donde el cielo nutre a tu hermano árbol. CIELO y TIERRA, parece una dualidad, pero no lo es...

Te dejo como regalo semanal una historia que quizá ya conoces, pero es muy bella, y es de Osho. Se llama: "el árbol del Amor":

...He oído contar la historia de un antiguo y majestuoso árbol, cuyas ramas se extendían hacia el cielo. Cuando llegaba la estación de las flores, mariposas de todas las formas, tamaños y colores, bailaban a su alrededor. Las aves de países lejanos venían y cantaban cuando sus flores maduraban en frutos. Las ramas, como manos extendidas, bendecían a todos los que acudían a sentarse bajo su sombra. Un niñito solía venir a jugar junto a él y el gran árbol se encariñó con el pequeño. El amor entre lo grande y lo pequeño es posible, si el grande no es consciente de su grandeza. El árbol no sabía que era grande, sólo el hombre tiene ese tipo de ideas. La prioridad de lo grande siempre es el ego, pero para el amor no hay grande o pequeño; el amor abraza a quienquiera que se acerque.

Así, el árbol comenzó a amar a este pequeño que solía venir a jugar cerca de él. Las ramas eran altas, pero las inclinaba hacia el niño, de modo que pudiera coger sus flores y frutos. El amor siempre es reverente; el ego nunca está dispuesto a inclinarse. Si te acercas al ego, sus ramas se estirarán aún más arriba, se pondrá rígido para que no puedas alcanzarlo.

El niño juguetón se acercaba a él, y el árbol inclinaba sus ramas. El árbol se alegraba mucho cuando el niño cogía algunas flores; todo su ser se llenaba con la alegría del amor. El amor siempre está feliz cuando puede dar algo; el ego siempre está contento cuando puede obtener algo.

El niño creció. A veces dormía en el regazo del árbol, comía sus frutas y en ocasiones lucía una corona con las flores del árbol y actuaba como un rey de la jungla. Uno se vuelve como un rey dondequiera que haya flores de amor y uno se vuelve pobre y lleno de sufrimiento siempre que las espinas del ego estén presentes. Ver al niño danzando con una corona de flores, llenaba al árbol de emoción, de alegría. Asentía con amor, cantaba con la brisa... El niño creció aún más. Comenzó a trepar al árbol para balancearse en sus ramas. El árbol se sentía muy contento cuando el niño descansaba sobre sus ramas. El amor se siente feliz dándole comodidad a alguien; el ego se siente feliz incomodando a todo el mundo.

Con el paso del tiempo, el niño recibió el peso de nuevas tareas. También surgió la ambición; tuvo que pasar exámenes; tenía amigos con los cuales solía conversar y curiosear, por tanto, no venía con frecuencia. Pero el árbol le esperaba ansiosamente. Desde su alma le llamaba: "¡Ven, ven!, te estoy esperando". El amor espera día y noche. Y el árbol esperaba. Se sentía triste cuando el niño no venía. El amor se siente triste cuando no puede compartir; el amor se siente triste cuando no puede dar. El amor se siente agradecido cuando puede compartir. El amor está contentísimo cuando puede entregarse totalmente.

A medida que crecía el niño visitaba cada vez menos al árbol. El hombre que se vuelve grande, cuyas ambiciones crecen, encuentra menos y menos tiempo para el amor. El muchacho se hallaba ahora absorto en los asuntos mundanos.

Un día, cuando él pasaba, el árbol le dijo: `"te espero siempre pero no vienes. Te espero todos los días".

El muchacho respondió: "¿Qué tienes? ¿Por qué debo venir? ¿Tienes algún dinero? Ando en busca de dinero". El ego siempre se halla motivado. El ego acudirá sólo si con ello se cumple algún propósito. Pero el amor es inmotivado. El amor es su propia recompensa.

El árbol sorprendido dijo: "¿Vendrás únicamente si te doy algo?" Aquello que posee no es amor. El ego acumula, pero el amor da en forma incondicional. "No sufrimos esa enfermedad, y por eso estamos alegres", dijo el árbol. "Los capullos florecen en nosotros, muchos frutos crecen en nosotros. Damos una sombra tranquilizadora, sedante. Danzamos con la brisa y cantamos canciones. Las aves inocentes saltan y trinan en nuestras ramas, aunque estemos sin dinero. El día en que nos involucremos con el dinero, tendremos que ir a los templos como tus hombres débiles hacen para aprender a obtener la paz, y para aprender a encontrar el amor. No, no tenemos ninguna necesidad de dinero".

El muchacho dijo: "Entonces, ¿para qué tengo que visitarte?, iré donde haya dinero. Necesito dinero".

El ego pide dinero porque necesita poder.

El árbol pensó unos instantes y dijo: "No vayas a ningún otro lado. Recoge mis frutos y véndelos. Obtendrás dinero con ello".

El niño se entusiasmó, inmediatamente trepó y cogió todas las frutas. El árbol se sintió contento, aun cuando algunas ramas y varillas se rompieron, aun cuando cayeron algunas hojas al suelo. Hasta recibir heridas hace feliz al amor, pero aún obteniendo algo, el ego no está contento, el ego siempre desea más. El árbol no se dio cuenta de que el muchacho ni siquiera se volvió una vez a darle las gracias. La aceptación de su oferta de recoger y vender los frutos era suficiente agradecimiento para él

Por mucho tiempo el muchacho no regresó. Ahora tenía dinero y estaba ocupado haciendo más dinero de ese dinero.

Había olvidado totalmente al árbol. Pasaron los años. El árbol estaba triste. Anhelaba el regreso del muchacho - como una madre cuyos pechos se hallan llenos de leche- pero su hijo se ha perdido. Todo su ser está anhelando al niño, busca enloquecidamente al niño para que lo alivie. Tal era el grito interno de ese árbol. Todo su ser estaba en agonía.

Después de muchos años, el muchacho - que ahora era un hombre vino a ver al árbol.

El árbol dijo: "Ven, mi niñito. Ven, abrázame".

El muchacho respondió: "Deja el sentimentalismo. Eso era cosa de la niñez. Ya no soy un niño".

El ego toma el amor por locura. una fantasía infantil. Pero el árbol lo invitó: "Ven, balancéate sobre mis ramas. Danza. Juega conmigo".

El hombre respondió: "Deja la charla inútil. Deseo construir una casa. ¿Puedes darme una casa?"

El árbol exclamó: "¿Una casa?..: Yo vivo sin una casa. S6lo los hombres viven en casas. Nadie más vive en casas, excepto el hombre. Y ¿te das cuenta del estado en que se encuentra debido a su confinamiento entre cuatro paredes?"

Cuanto más grandes son los edificios que construye, más pequeño se vuelve el hombre. "No vivimos en casas... pero puedes cortar y llevarte mis ramas, y con ellas podrás construir una casa".

Sin perder tiempo, el hombre trajo un hacha y cortó todas las ramas del árbol. E1 árbol era ahora un mero tronco desnudo. Pero al árbol no le importan estas cosas - aún si sus miembros son cortados para los seres amados. El amor es dar; siempre está dispuesto a dar.

El hombre no se molestó en agradecer al árbol. Construyó su casa... y los días se convirtieron en años.

El tronco esperó y esperó. Deseaba gritar, pero ni siquiera tenía ramas u hojas que le dieran fuerza. El viento soplaba, pero no podía entregar al viento ningún mensaje. Pero aun así, en su alma sólo había una oración: "Ven, ven, querido. Ven". Pero nada ocurría.

El tiempo pasó, y el hombre era ahora un anciano. Una vez pasó por allí y se detuvo junto al árbol.

El árbol preguntó: "¿Qué más puedo hacer por ti? Has venido después de mucho, mucho tiempo".

El hombre dijo: "¿Qué más puedes hacer?

"Quiero viajar a países distantes para ganar dinero. Necesito un bote para viajar".

Con alegría el árbol dijo: "Pero, eso no es un problema, querido mío. Corta mi tronco y haz un bote con él. Estaré muy contento de ayudarte a que viajes a países lejanos a ganar dinero... Pero, por favor recuerda que siempre estaré esperando tu regreso.

El hombre trajo una sierra, cortó el árbol, fabricó un bote: y se fue. Ahora el árbol era una pequeña cepa.

Y, sigue esperando, a que su amado regrese. Espera, espera y espera.

El hombre nunca regresará; el ego sólo va allí donde puede obtener algo, y ahora el árbol no tiene nada, no tiene nada absolutamente que ofrecer.

El ego no acude allí donde no puede lograr algún beneficio.

El ego es un eterno mendigo, siempre pidiendo, demandando algo. El amor es bondad. El amor es un rey. Un emperador. ¿Existe acaso un rey más grandioso que el amor?

Una noche yo me encontraba descansando cerca de esa cepa. La cepa susurró: "Ese amigo mío aún no regresa". Estoy muy preocupado; no sea que se haya ahogado, se haya perdido. Pudo haberse perdido en uno de esos países lejanos. Puede que ya no exista. ¡Cuánto deseo noticias suyas! A medida que me acerco al fin de mi vida, me sentiría satisfecho al menos con las noticias de su bienestar. Entonces podría morir contento. Pero él no vendría ni aunque lo llamase, porque ya no me queda nada que dar, y él sólo entiende el lenguaje de obtener y recibir.

El ego sólo comprende el lenguaje de obtener. El amor es el lenguaje de dar.

No puedo decir más que eso, ¡Ah! Además, no hay nada más que decir que esto.

Si la vida pudiese ser como ese árbol, extendiendo ampliamente sus ramas, de modo que todos y cada uno pudiesen guarecerse bajo su sombra, entonces podríamos comprender lo que es el amor. No existen escrituras, mapas o diccionarios para el amor. Tampoco existe a su respecto un conjunto determinado de principios.

Yo estaba preguntándome acerca de lo que podría decir respecto al amor. Es difícil describirlo. El amor está simplemente presente. Probablemente puedes verlo en mis ojos, si vienes y los miras. Me pregunto si se le puede sentir como cuando mis brazos se extienden para abrazarte.

El amor.

¿Qué es el amor?

... Si no se le siente en mis ojos, en mis brazos, en mi silencio, nunca podrá ser entendido con mis palabras.



FIN